Escalera a Ningún Sitio.


Escalera a ningún sitio
Las personas suelen decir que todo en la vida tiene un fin, sin embargo me he encontrado pensando en esa frase y no se qué creer ahora.
¿Acaso la eternidad tiene un fin? Después de morir ¿no es eterno acaso?
Pero es cuando pienso en nosotros que me doy cuenta de la realidad a medias que tengo; recorríamos la vida como simples niños, disfrutando cada pequeña cosa encontrada por la calle, cada minuto de clase, cada visita recibida.
Solían confundirme con tu hermana e incluso tus padres me tomaban por hija. 
No olvido cada plática compartida, ni las lluvias de consejos; los llantos sin razón y la música de fondo. Fuimos diferentes desde un inicio, polos opuestos por coincidencia, y sin embargo siempre agradecimos esa pelea que nos demostró que el agua y el aceite son una buena mezcla después de todo.

Estabas conmigo cuando mi corazón se quebró, estabas cuando las crisis me atacaban y yo estuve para ti también, pero las personas cambian y debíamos aprender eso.
Recorríamos con emoción cada escalón hacia arriba, jamás hacia atrás, porque así aprendimos nosotros, así nos enseñaron. Cuando caía, me levantabas y si caías jamás cambiábamos de escalón.
El tiempo pasa y las promesas se rompen, el "para siempre" se convierte en un "mientras lo soporte" y un "necesito verte" pasa a "un día de estos".
Conocimos nuevas personas que nos guiaron a sus escaleras propias, alejándonos más y más a cada momento.
Aprendí que las personas cambian en muy poco tiempo y comenzaste a convertirte en el tipo de persona que no soporta a alguien como yo y en el mismo tipo que a diario evité a tu lado.
La dolorosa verdad salió a flote y aprendí que la mentira existe aún cuando quién la utiliza es alguien que la odia y la "evita" a toda costa; perdí lo único que me quedaba porque no lograste soportar mis sentimientos hacia alguien más y yo no pude evitar alejarme de lo que antes era mi mejor amiga.
Te hiciste parte de las personas que hacen exactamente lo que siempre evitamos hacer y yo me convertí en alguien que no se calla las cosas, aún cuando tal vez los demás no lo soportan.

No te culpo en realidad, te he visto de nuevo. Y a pesar de que ni tú piensas en mi, ni yo pienso en ti para hablar de sentimientos, sigo sintiendo esa oculta emoción al verte en el séptimo escalón de nuestra vieja escalera.

Esa misma escalera que no terminamos de recorrer, la misma que ha cambiado su destino a uno desconocido.

Y a pesar de que  no conduce al mismo destino, ha sido un placer recorrer contigo esta bella escalera a ningún sitio.

-Fer.

Comentarios

Entradas populares